Nicolás Ramos

Nicolás Ramos

Equipamiento

  • Batería y hardware Pearl
  • Platillos Sabian (Hi Hats de 14"; Splash de 8"; Crash de 16"; Crash de 18"; Ride de 20")
  • Parches Remo Powerstroke en el redo, Pin strike en el resto.
  • Baquetas Pro Mark y Vater 5B
  • Otros: Bongó y Rock Ridge Raider de LP.
  • Estuches Gross

Biografía

La música me acompaña de toda la vida: de mi abuelo Rafael (guitarrista, no guitarrero, como decía el viejo) al comedor de casa en Barrio Yapeyú, donde frustraba las grabaciones caseras de mi padre haciendo coros a las canciones de los Zupay que él cantaba, acompañado por su guitarra, a un grabador plateado y negro.

Luego llegó el colegio Domingo Zípoli (raspando, pero entré). Ahí tuve la oportunidad de conocer de todo, de clásica a folclore, de lo instrumental a lo vocal y sobre todo aprender que la libertad, tiene que ver con las opciones que tenemos al momento de elegir. De ahí surgió el primer grupo que tuvo tantos nombres que ni me acuerdo. Lo que si me acuerdo es lo bien que lo pasamos creando y ensayando con Julio, César y Víctor en el altillo de la casa del Tata, mi otro abuelo.

Empecé con la percusión en el conservatorio provincial de música, con el Profesor Pichi Pereyra, gracias al aguante de mi vieja, que prometió que yo no llevaría una batería a casa. Mi primer set era una Caf: recuerdo que los pies de platos daban asco, y los platillos estaban todos rajados, pero a mi eso me importaba un carajo. Después de todo, para comprarla había vendido plantines, libros, ropa y trabajado de todo lo que podía a los 15 años.

En el medio compartí bandas y coros donde tuve maestros, hice amigos y hasta fui stage de los Caligaris. Un apartado especial debería hacer para contar ese viaje de estudio ininterrumpido que compartimos con esos payasos en la ruta.

A comienzos de 2001, me recuperaba de una fractura de peroné que me alejó de mi actividad musical en los grupos Maguey (quinteto vocal en el que sí, tocaba el bombo) y La Fragua, cuarteto instrumental vocal de proyección Folclórica. Más allá de estos hermosos deslices, una tarde con hojas marrones y los primeros fríos, me visitaron mi ex compañero del grupo Four Feellings y Sexto Sentido, José Gampel y su compañero de cuerdas, José Lona. Era la invitación y oportunidad para volver a mi gran amor, el rock.

Nunca les perdonaré su primer gran mentira: "tocando en NEgRO CAN te vas a llenar de minas".